jueves, 25 de septiembre de 2014

A LOS OBISPOS CUBANOS

11 de junio de 2014 

S.E. Dionisio García Ibáñez 
Arzobispo de Santiago de Cuba, 
Primado de Cuba Su Excelencia: 

Anoche tuve la oportunidad de saludarlo en la recepción ofrecida en su honor por el Arzobispo Carlo Maria Viganò, Nuncio de Su Santidad. Hoy le escribo para hacerle llegar varias preocupaciones del Centro para Cuba Libre con el ruego de que, en su carácter de Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, le remita este correo a los demás obispos. 

El Centro para Cuba Libre es una organización independiente que promueve el respeto a los derechos humanos y el restablecimiento en nuestra querida Cuba de un gobierno democrático bajo un estado de derecho. 

El Centro considera de suma importancia la labor evangelizadora y humanitaria de la Iglesia en Cuba, y ha respondido siempre a las peticiones de sacerdotes y obispos que se han acercado a nosotros. En nuestro afán de continuar colaborando con la Iglesia, nos permitimos manifestarle a Su Excelencia estas preocupaciones: 

1) Se ha reportado que existen más de tres mil casos de dengue en Cienfuegos. ¿Qué puede decirnos de las causas de esta epidemia, y qué medidas se están tomando para contrarrestarla? ¿Cómo podríamos apoyar a la Iglesia para ayudar a los afectados? 

2) Desde hace más de dos años, dos buenos católicos cubanos se encuentran presos sin haberles celebrado juicio. Fueron detenidos y golpeados por la Seguridad del Estado cuando se preparaban para asistir a la Santa Misa celebrada en La Habana por Su Santidad Benedicto XVI en marzo del 2012. Sonia Garro se encuentra en la prisión Manto Negro. Su estado de salud no es bueno. Su esposo, Ramón Alejandro Muñoz, se halla en la prisión Combinado del Este. 

¿No podría la Iglesia exhortar a las autoridades a que los pongan en libertad o que, al menos, le celebren juicio? Asimismo, mucho apreciaríamos que los obispos celebrasen una Misa para orar por Sonia y Ramón y por todos los demás presos políticos, tal como hizo recientemente el Arzobispo Wenski en Miami. 

3) Es bien sabido que el régimen ha arreciado la represión contra los opositores pacíficos, incluyendo las Damas de Blanco. ¿No podría la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba pedirle a las autoridades que cesen los actos de repudio y los desmanes de las Brigadas de Acción Rápida en aras de la paz y la reconciliación nacional? ¿Hay algo que impida esta noble y urgente petición? 

4) En la revista Espacio Laical se ha escrito sobre la necesidad de fomentar “una oposición leal”. Leal a qué o a quién se preguntan muchos-- ¿al régimen o a la libertad, la democracia y la dignidad plena de todos los seres humanos? Sería beneficioso que se aclarase ese planteamiento para que no se interprete que la revista o la Iglesia tilda de "desleales" a los que no comulgan con los que durante más de medio siglo mantienen al pueblo de Cuba secuestrado. 

Mucho apreciaríamos sus comentarios sobre las preocupaciones que hemos resumido en este correo con el debido respeto a vuestra alta investidura. 

Al enviarle a Su Excelencia un cordial y patriótico saludo, extensivo a los demás obispos de la Patria irredenta, evocamos el recuerdo de la histórica visita a Cuba de Su Santidad, San Juan Pablo II, quien nos exhortó a todos a ser "valientes en la verdad, audaces en la libertad, constantes en la responsabilidad, generosos en el amor, invencibles en la esperanza". 

Respetuosamente, 

Por el Centro para Cuba Libre 

Guillermo Marmol, líder empresarial y dirigente cívico 

Filiberto Agusti, Esquire, abogado, asesor legal del Centro para Cuba Libre 

Dr. Néstor Carbonell Cortina, líder empresarial, intelectual y dirigente cívico 

Embajador Ellis E. Briggs, ex embajador de Estados Unidos en Portugal, Panamá y Honduras 

Beatriz Casals, líder empresarial y dirigente cívico 

Profesor Carlos Eire, Universidad de Yale 

Dr. Sergio Díaz Briquets, consultor internacional 

Profesor Jaime Suchlicki, Universidad of Miami Embajador 

José Sorzano, ex embajador de Estados Unidos ante Naciones Unidas 

Profesor Enrico Mario Santí, Universidad de Kentucky 

Embajador Otto J. Reich, ex embajador de los Estados Unidos en Venezuela 

Joaquín P. Pujol, economista, jubilado como Director Asistente del Fondo Monetario Internacional y miembro de la Asociación por el Estudio de la Economía Cubana 

Victor J. Pujals, P.E. ingeniero profesional y líder cívico 

Robert A. O’Brien, empresario, líder cívico y filántropo 

Frank Calzon, Director Ejecutivo, Centro para Cuba Libre [frank.calzon@cubacenter.org]

jueves, 18 de septiembre de 2014

NEGROS, ¿PARA QUÉ?







Hoy, jueves 18 de septiembre de 2014, hace dos años y medio que un matrimonio negro cubano está en prisión. Eso no tiene la menor importancia, por supuesto. Nunca los han llevado a juicio, ni hay cargos formulados en contra de ninguno de los dos. ¿Qué más da? Seguro son dos rateros de barrio. Voy a mencionar sus nombres por puro chisme de cubaneo, vaya, como curiosidad en los tiempos de la barbarie: Sonia Garro y Ramón Alejandro Muñoz.

De aquel matrimonio negro, pobre y católico y pro democrático, todavía hoy en un limbo legal tan atroz como Gitmo, que siguen separados en regímenes técnicamente de tortura, ningún poderoso se acuerda. Negros, ¿para qué? Ni el Papa ni los obispos cubanos jamás han preguntado ni papa del lado de allá del malecón. A uno de ellos –quién sabe si sea nombrado pronto nuestro próximo cardenal-ministro– se le presentó el caso de la familia Garro-Muñoz en persona, gracias a que el prelado vino de visita a Washington DC, a recolectar los dineros indulgentes del exilio para reparar no sé cuál iglesia en la isla (como si el templo valiera más que los feligreses). Y nada, como es obvio. Aquí no ha pasado nada. El negro al hoyo y el blanco al pollo.

LIBERTAD PARA SONIA Y RAMÓN ALEJANDRO...!!!

martes, 9 de septiembre de 2014

OLPL EN EL NACIONAL CONTRA LO NACIONAL





Ya ni la libertad dará esperanza al pueblo cubano; ya ni siquiera huir de la Isla nos salva. La verdad es violentamente vil: cuando Bruno Musarò termine su sagrada misión diplomática en la isla, el régimen socialista seguirá definitivamente allí, disfrazado de un democratiquísimo capitalismo de Estado, más allá del viejo Cristo y los nuevos Castro. Cubansummatum est.

jueves, 4 de septiembre de 2014

COMENTA TU CASO CALLADO HASTA AHORA EN DIARIO DE CUBA



http://www.diariodecuba.com/cuba/1409786456_10237.html

Castro somos nosotros, mientras los cubanos sigamos siendo entrevistados por el G-2 sin denunciar en público esa coacción.

Déjame un comentario aquí y ahora con tu nombre y cuándo-dónde-cómo la Seguridad del Estado castrista te molestó.

http://www.diariodecuba.com/cuba/1409786456_10237.html

Porque tú lo sabes mejor que yo.

En privado, todos así lo confesamos, con orgullo de ser incómodos al régimen.

En público, nos hacemos los locos para no politizar este tema para peor. 

Para seguir viajando afuera de Cuba sin líos. 

Para seguir entrando de visita a Cuba sin mayor complicación. 

Atrévete, coño. 

Háblame. 

Háblate. 

Háblanos también a nosotros y no sólo a los agentes anónimos de la policía política de tu supuesto país, cubano cobarde al punto de la complicidad. 

http://www.diariodecuba.com/cuba/1409786456_10237.html

Sálvame. 

Sálvate. 

Sálvanos. 

Por la muerte que ya fue. 

Por la vida que vendrá.

http://www.diariodecuba.com/cuba/1409786456_10237.html

miércoles, 27 de agosto de 2014

THE TRANSITION THAT IS ABOUT NOT TO COME

THE TRANSITION THAT IS ABOUT NOT TO COME
Orlando Luis Pardo Lazo


The power of Castro’s dictatorship couldn’t rely only in the annihilation of all kind of opposition, despite the fact that, since January 1959, its governability depended on fear (out of pure terror) to reduce a plural society to military obedience, ideological hatred, and apartheid, whether geographical (in the case of the exiled for life) or uncivil (for those resisting as pariah on an Island turned into a labor camp behind The Iron Curtain). Detaching our homeland from its hemispheric context put us into orbit as a satellite of the totalitarian axis of the Cold War: the best alternative for the new class —now a gerontocracy elite in their eighties— to keep control in perpetuity, or at least for over a dozen of White House administrations.

The power of Castro’s dictatorship necessarily had to rely also on violence and, for so many —let’s say— people of good-will in the world, the beauty implicit in the narrative of The Revolution, with its ritual of burying a decadent past in order to resurrect it in a fertile future, as all revolutionary rhetorics promotes itself. To the image and likeness of those historical guerrillas, nowadays only octogenarians inside Cuba remember what presidential elections are all about. Such a legacy leaves a discouraging anthropological damage if we are ever to move forward from the Castrozoic Era.

Our citizenship was homogenized as soldiership, under the vertical rule of a personality cult, as a justification to survive against a foreign foe meant to last forever: nothing less than the first economy and war potency of the First World, an anthological archenemy called Imperialism. But nobody believes in this Fidelity fable anymore. And, after half a century of officially sequestering the sovereign will of our nation, it’s about time for Cubans to recover their own voice, since the Castros’ long-lasting regime is the one who should retire in silence.

Our historical circumstances are critical today for those determined to restore democracy in what was once called the Switzerland of The Americas. The long-sought transition is finally on its way, 25 years too late after the fall of the Berlin Wall. The demands of a peaceful civil society are being dealt with by the Cuban government not as inherent to human dignity, but as privileges and concessions for those who keep quiet, fostering even more the hypocrisy of our culture of simulation, without really respecting the fundamental rights of which Cubans remained deprived, while selectively targeting our truest leaders, those who wouldn’t compromise with the despotism of fraudulent changes, subjecting them to the abusive force of an intact intelligence apparatus based on private surveillance and social stigmatization, concealed coercion and cooption, and ultimately extra-judiciary execution, disguised as a sudden disease or a car-crash, as it criminally occurred to the winners of the European Parliament’s Andrei Sakharov Award for Freedom of Thought: Laura Pollán in October 2011 (founder of the Ladies In White) and to Oswaldo Payá in July 2012 (founder of the Christian Liberation Movement).

In the twilight of the first-generation Castros, everything is changing in Cuba so that nothing changes in the end, in a desperately slow transition from Power to Power, instead of from the Rule of Law to Rule of Law, as was constitutionally requested by more than 25,000 Cuban citizens, who publicly subscribed to the Varela Project, and who are still waiting for the answer due from the National Assembly of People’s Power; although it’s sadly known that the authorities’ response was silence in the mass media, a phony plebiscite in 2002, the massive trials of the Black Spring of 2003 and the deportations of 2010 (involving an insulting Catholic hierarchy), plus the barbaric bonus of the assassination not only of the reputation but of the precious lives of those who wouldn’t abide by our 21st century absolutism.

On one hand, a biological succession is underway in Cuba to a neo-Castroism without Castros, or given the case, with second-generation Castros, which are kindly invited to visit US: LGBT deputy Mariela Castro and baseball dandy Antonio Castro. Emphasized in their hardliner discourse of revolutionary intolerance, a State Capitalism is being implemented in Cuba, one that combines the worse lack of freedom from Communism with the worse corruption and captive markets of the underdeveloped democracies.

On the other hand, tired of waiting for an opening in the Island, complicit in today’s crimes with the promise that profits will prevent tomorrow’s crimes, the international community is already turning their backs on the remains of Cuban civil society, while compassionately patting them on their shoulders, and sometimes even supporting them with a petty percent of their investments with the State tycoons of Havana. The EU is making an approach, so US should hasten and hesitate no more. If Cuba is already doomed not to become a democracy, at least let it be a dictocracy, is the ridiculous rationale of such not so “hard choices”.

Consequently, the presidents of all chambers of commerce are ready to act, since their legitimate jobs are to trade no matters what, with no matters who. Many Cuban exiles are indolently or interestedly prêt-à-porter too, as conveniently-funded push-polls seem to prove, and as the age composition of Cuban emigration is radically renovated, especially after the 2013 migratory reform in the Island, that constitutes not only an escape valve for inner tensions, but also a coup de grâce to the once emblematic —now barely residual— Cuban Adjustment Act.

The overall impression is that the further from the Castros, the easier it is to become and behave pro-Castros, while anti-Castroism abroad is now practically considered “harassment” by the academics and the NGO’s from that once-despicable capitalism that deserved humiliation first and then inhumation from the proletarians of all over the world, united!

Many of the said universities and NGO’s (some located in the US capital) travel several times a year to Cuba only to accept blackmail from State Security agents, behaving according a Castro agenda that they would denounce as intolerable were it dictated by, for example, their own State Department or Congress. I have met them in person. In unfortunate cases, they have again labeled me with that pathetic epithet of “mercenary” (as if there were good dollars and bad dollars from the American tax-payer). In other cases, they have just advised me to repent, since even I can still be a useful variable in this Cuban equation with zero ethics.

If we are to lose the challenges imposed by global Castroism, or if we have already lost this struggle for redemption and haven’t realized it, I’m still proud of having had the unique opportunity of being in touch with so many Cubans of good will —as well as with foreigners’ solidarity— who keep alive the notion of being born with inalienable rights, and that still believe that only Life in Truth is worthy of being called human.

As with other biblical peoples, maybe we Cubans have lost Cuba, or are not going to recognize it any longer when we return there once the last of the Castros is gone, since Castroites will be waiting for us to make our lives much more miserable. But this doesn’t imply at all that Freedom was on the wrong side of History. Freedom will always be our right on the right side of History. Even if it’s a faithful failure over and over.

We Cubans are at risk that Evil might have prevailed too long among us for our Nation to reconcile with itself. The Government and the People of the United States of America, as in the 19th and 20th centuries, in 2014 have a debt with Cuban democrats and republicans and liberals and conservatives and the rest of our non-totalitarian subjects trapped in such an obsolete model: a debt not economical nor political nor military but of a moral nature.

It’s for the best interests of US not to abandon Cuban citizens in their Caribbean backyard under a rogue State, since the supposed stability of our region is only a time compass for the rogues to counterattack America, where a normalized climate will only allow the abnormality that Castroism represents to have a free hand to undermine —with felonies— the foundations of the United States.